Orientemanía: 'Tigris y Éufrates. El auge de la civilización'

Madrid, 21 de enero de 2018

Hoy iniciamos la sección de 'Orientemanía' y ¿qué vamos a ver en este apartado? Pues iremos analizando la pervivencia del legado del Oriente Próximo antiguo en nuestros días, ya sea través de videojuegos, películas, novelas o, como en este caso, juegos de mesa. Así que, seguid leyendo para ver de qué va este 'Tigris y Éufrates. El auge de la civilización'.


Este juego de mesa, creado por Reiner Knizia, nos sumerge en la fructífera región del Tigris y el Éufrates y nos hace ser partícipes y protagonistas del desarrollo de las civilizaciones así como de los enfrentamientos que tuvieron lugar por el control del territorio. Y ¿cómo consigue eso? Siendo un juego de estrategia en el que deberemos desarrollar las ciudades, el comercio y la agricultura; erigir monumentos en honor a los dioses; y forjar alianzas o luchar contra las otras dinastías que controlan territorio en nuestra zona de interés. Veamos ahora de qué partes consta el juego:

  • Componentes del juego


Vista general de las fichas y el tablero

Tablero de juego

Losetas de civilización, y losetas especiales de "unión" y "catástrofe"

Fichas de dinastía. Cada símbolo representa una dinastía distinta, los colores simbolizan lo siguiente: negro = rey; rojo = sacerdote; verde = mercader; y azul = agricultor

Fichas de monumentos

  • Objetivo del juego


Cada jugador elige su propia dinastía. Los símbolos no representan a una dinastía en concreto, así que somos nosotros mismos quienes podemos elegir ser asirios, babilonios, elamitas o cualquiera que se les pueda ocurrir, y se le da una pantalla azul (las que veis en la primera imagen de los componentes) para que oculte del resto de dinastías el poder con el que cuenta para dominar el territorio.


Una vez hayamos elegido dinastía y tengamos nuestras losetas disponibles, lo que tendremos que hacer es ir colocando estratégicamente tanto a los líderes de cada sector (fichas redondas de madera) como nuestras losetas de civilización de la forma más equilibrada posible, para así conseguir progresar en las cuatro categorías (población, templos, agricultura y mercados). Si conseguimos el desarrollo de estos cuatro polos, podremos construir los monumentos que serán importantes para el resultado final del juego.

La victoria se mide por los puntos de victoria que hayamos conseguido en las cuatro categorías. Pero estas categorías no se suman para obtener un resultado final, sino que se contabilizan de forma independiente y gana el jugador que tenga los puntos de victoria más equilibrados y su puntuación más baja sea la más alta de entre los jugadores.

Por ejemplo, un jugador ha conseguido la siguiente puntuación: población = 11, templo = 11, agricultura = 14 y mercado = 11; y otro jugador tiene: población = 12, templo = 10; agricultura = 10 y mercado = 13. En este caso gana el primer jugador porque su puntuación más baja es de 11, mientras que la del segundo jugador es 10.

Naturalmente esto es una versión simplificada del juego, porque luego hay que tener en cuenta el desarrollo de conflictos internos y externos, pero habiendo leído esta entrada... ¿Os animáis a jugar? Solo me queda deciros que es de 2 a 4 jugadores, y que el tiempo que viene por partida es de 1-2 horas, lo justo para una tarde de domingo.

¡Gracias por leer!
¡Que Nabu os acompañe!

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